Maridar aguardiente con platos de inspiración costeña
El aguardiente —un destilado incoloro de caña con sabor a anís— es el brindis por defecto en Antioquia, y aparece en casi cada mesa de la región, incluida la nuestra.
Por qué el anís funciona con los cítricos
La nota de anís del aguardiente hace eco de la frescura del limón y el tumbo usados para curar nuestro ceviche, mientras su dulzor equilibra la acidez en lugar de competir con ella. Servido bien frío, en tragos pequeños, actúa casi como un limpiador de paladar entre bocado y bocado.
Dónde funciona menos
Le cuesta acompañar platos más pesados y a base de coco, como nuestro arroz de mariscos: el dulzor se acumula en lugar de equilibrar. Ahí preferimos recomendarte una cerveza local cítrica o simplemente agua.
Una nota sobre la moderación
El aguardiente se sirve tradicionalmente en tragos pequeños compartidos en la mesa, y es fuerte: entre 24 % y 29 % de alcohol, típicamente. Con gusto servimos una probada junto a un plato, y con el mismo gusto traemos agua y ajustamos el ritmo de la noche a lo que prefieras.